Aniversario del Bombardeo de Gernika 26 Abril 1937

 















El bombardeo de Guernica (Operación Rügen)




Fecha 26 de abril de 1937

Lugar Guernica (Vizcaya)


El bombardeo de Guernica (Operación Rügen)


Fecha 26 de abril de 1937

Lugar Guernica (Vizcaya)


Guernica, símbolo de los fueros vascos, tenía antes del ataque una población de unos cinco mil habitantes, a las que habría que añadir un gran número de soldados, que se retiraban para preparar la defensa de Bilbao, y refugiados que huían del avance de las tropas franquistas. En ese momento no tenía ningún tipo de defensa antiaérea, aunque sí tenía tres fábricas de armas, una de ellas de bombas de aviación.


El bombardeo de Guernica (Operación Rügen) fue un ataque aéreo realizado sobre población civil de esta población vasca el 26 de abril de 1937, en el transcurso de la guerra civil española, por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que combatían en favor del bando sublevado contra el gobierno de la Segunda República Española. Las estimaciones actuales de víctimas cifran los fallecidos en un rango que abarca de los ciento veinte a los trescientos muertos,


El grupo de bombardeo estaba formado por cuatro escuadrillas de Ju-52 y la escuadrilla VB 88 de bombardeo experimental, con Heinkel He 111, y Dornier Do 17. Los bombarderos fueron escoltados por cazas Heinkel He 51 de las escuadrillas de caza 1 y 3.J/ 88 y por los Me-109 del 2.J/ 88, escuadrilla que estaba bajo el mando del teniente Gunther Lützow. Cierto número de aviones de caza italianos participaron asimismo en la misión.


El primer ataque lo realizaron un Dornier Do 17 alemán y tres Savoia S-79 italianos que habían despegado de Soria a las tres y media de la tarde con la misión de bombardear la carretera y el puente al este de Guernica, para obstaculizar la retirada del ejército republicano. Las bombas de los S-79 cayeron en los alrededores del puente y la estación de ferrocarril, destruyendo varias viviendas, y las del Dornier Do-17 alcanzaron la iglesia de San Juan. A continuación intervinieron uno o tres, según las fuentes, bombarderos alemanes He-111. Todos ellos iban escoltados por cazas.4?



Bomba incendiaria de 1 kg de la Luftwaffe, 1936.


A las seis de la tarde fue cuando se produjo el bombardeo más intenso a cargo de diecinueve Ju-52 alemanes. Estos aviones descargaron tanto bombas explosivas como incendiarias, «una mezcla del todo innecesaria si el objetivo hubiese sido un puente», causando una gran destrucción. Las últimas acciones del ataque se produjeron entre las siete menos cuarto y las siete de la tarde. Cinco cazas Fiat y cinco Messerschmitt Bf-109 realizaron ametrallamientos tanto en el interior de la población como en los alrededores.5? Las alarmas de la villa comenzaron a sonar poco después de las cuatro de la tarde y dejaron de sonar hacia las siete y media.


el ataque fue devastador: los bombarderos lanzaron una gran cantidad de bombas medianas de 250 kg, ligeras de 50 kg y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de 1 kg sobre el casco urbano de la ciudad. Los cazas, entretanto, disparaban en vuelo rasante a las personas que huían del lugar.


La destrucción fue tan grande que provocó un intenso humo, por lo que los últimos bombarderos, al no poder ver los objetivos, descargaron las bombas a ciegas. El incendio provocado por el bombardeo no se pudo apagar hasta el día siguiente, en gran parte debido a la inexistencia de un parque de bomberos.


Los lugares históricos vascos, la Casa de Juntas de Guernica (histórico lugar de reunión de las asambleas que regían Vizcaya y sede de su archivo histórico) y el anexo árbol de Guernica, símbolo ancestral del pueblo vasco, no fueron afectados por el bombardeo. El cercano puente que se afirmó luego era el objetivo, quedó intacto.


El 28 de abril, dos días después del bombardeo, las tropas sublevadas entraban en la villa foral, tomando el control de la misma y quemaron los archivos que hallaron en la iglesia de Santa María, imposibilitando el recuento final de fallecidos.


El bombardeo de Gernika (Operación Rügen) fue un ataque aéreo realizado sobre población civil de esta población vasca el 26 de abril de 1937, en el transcurso de la guerra civil española, por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que combatían en favor del bando sublevado contra el gobierno de la Segunda República Española. Las estimaciones actuales de víctimas cifran los fallecidos en un rango que abarca de los ciento veinte a los trescientos muertos, ciento veintiséis

Fuerzas en combate


Desconocidas (sin defensa antiaérea). Legión Cóndor

23 bombarderos Ju-52

1 bombardero Do-17

4 bombarderos He-111

10 cazas He-51

6 cazas Me-109

Aviación Legionaria

3 bombarderos S.M.79

10 cazas CR-32;

Total: 31 bombarderos y 26 cazas.


Gernika, símbolo de los fueros vascos, tenía antes del ataque una población de unos cinco mil habitantes, a las que habría que añadir un gran número de soldados, que se retiraban para preparar la defensa de Bilbao, y refugiados que huían del avance de las tropas franquistas. En ese momento no tenía ningún tipo de defensa antiaérea, aunque sí tenía tres fábricas de armas, una de ellas de bombas de aviación.


Dos días antes del ataque la emisora de radio del bando sublevado sita en Salamanca había emitido la siguiente advertencia:


Franco se dispone a propinar un fuerte golpe contra el que es inútil cualquier resistencia. ¡Vascos! Rendíos ahora y se os perdonará la vida.


La Legión Cóndor tenía como comandante al general Hugo Sperrle, siendo en esa fecha su jefe de Estado Mayor el teniente coronel Wolfram von Richthofen (primo del histórico aviador de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen, más conocido como el Barón Rojo), que ordenó, al parecer, el bombardeo y que en su diario personal admitía que en Gernika se había portado «muy maleducadamente». El grupo de bombardeo estaba formado por cuatro escuadrillas de Ju-52 y la escuadrilla VB 88 de bombardeo experimental, con Heinkel He 111, y Dornier Do 17. Los bombarderos fueron escoltados por cazas Heinkel He 51 de las escuadrillas de caza 1 y 3.J/ 88 y por los Me-109 del 2.J/ 88, escuadrilla que estaba bajo el mando del teniente Gunther Lützow. Cierto número de aviones de caza italianos participaron asimismo en la misión.


El primer ataque lo realizaron un Dornier Do 17 alemán y tres Savoia S-79 italianos que habían despegado de Soria a las tres y media de la tarde con la misión de bombardear la carretera y el puente al este de Gernika, para obstaculizar la retirada del ejército republicano. Las bombas de los S-79 cayeron en los alrededores del puente y la estación de ferrocarril, destruyendo varias viviendas, y las del Dornier Do-17 alcanzaron la iglesia de San Juan. A continuación intervinieron uno o tres, según las fuentes, bombarderos alemanes He-111. Todos ellos iban escoltados por cazas.4?



Bomba incendiaria de 1 kg de la Luftwaffe, 1936.

A las seis de la tarde fue cuando se produjo el bombardeo más intenso a cargo de diecinueve Ju-52 alemanes. Estos aviones descargaron tanto bombas explosivas como incendiarias, «una mezcla del todo innecesaria si el objetivo hubiese sido un puente», causando una gran destrucción. Las últimas acciones del ataque se produjeron entre las siete menos cuarto y las siete de la tarde. Cinco cazas Fiat y cinco Messerschmitt Bf-109 realizaron ametrallamientos tanto en el interior de la población como en los alrededores.5? Las alarmas de la villa comenzaron a sonar poco después de las cuatro de la tarde y dejaron de sonar hacia las siete y media. El sacerdote Alberto Onaindía resumió así lo que había sucedido en esas tres horas y media de bombardeos:


Aunque posteriormente se dijo que el objetivo de la operación era la simple voladura de un puente, el hecho real es que tanto el puente como una fábrica de armas, situada en las afueras de la población, resultaron intactos, siendo muy improbable que las bombas lanzadas a 3600 m de altura impactaran en un puente de 15 m y habida cuenta de que los aviones cargaban además bombas incendiarias. Sin embargo, el ataque fue devastador: los bombarderos lanzaron una gran cantidad de bombas medianas de 250 kg, ligeras de 50 kg y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de 1 kg sobre el casco urbano de la ciudad. Los cazas, entretanto, disparaban en vuelo rasante a las personas que huían del lugar.


La destrucción fue tan grande que provocó un intenso humo, por lo que los últimos bombarderos, al no poder ver los objetivos, descargaron las bombas a ciegas. El incendio provocado por el bombardeo no se pudo apagar hasta el día siguiente, en gran parte debido a la inexistencia de un parque de bomberos.

El de Gernika no fue el primer bombardeo en alfombra para destruir una población civil ni el primer bombardeo contra civiles que habían llevado a cabo los aliados de los sublevados en Vizcaya, dado que un mes antes aviones italianos habían bombardeado Durango el 31 de marzo de ese mismo año en tres oleadas a lo largo de todo el día, causando unos doscientos noventa y cuatro muertos.


El primer bombardeo de este tipo se había producido en noviembre de 1936 en Madrid, cuando el general Francisco Franco ordenó a la aviación alemana e italiana que bombardeara a la población civil con el objetivo de desmoralizarla y conseguir la rendición de la ciudad.8? En febrero de 1937, la misma Legión Cóndor había ametrallado una columna de refugiados civiles en la carretera entre Málaga y Almería causando cientos de víctimas. Tampoco fue la última, puesto que en 1938 las ciudades de Barcelona, con los bombardeos de marzo y Alicante, con el bombardeo del 25 de mayo, fueron también los civiles los objetivos. La aviación republicana también bombardeó poblaciones bajo control de los sublevados como Oviedo, Zaragoza9? o Córdoba10? en agosto de 1936, donde el objetivo también fue la población civil y/o la población hospitaria (ataque al Hospital Militar en el Bombardeo de Oviedo).11?. Así mismo, en 1938 se produjeron otros bombardeos republicanos cuyo objetivo era específicamente la población civil como el bombardeo de Valladolid y el bombardeo de Cabra, este último, bombardeando el mercado del Pueblo, en ese momento, lleno de mujeres y niños.


Se discute que Gernika fuera un objetivo militar vital en ese momento,12? como alegaron los agresores, con el fin de cortar la retirada y el aprovisionamiento a las tropas del Frente Popular en la campaña de Vizcaya. Ciertos autores como César Vidal sostienen que no se trató de un bombardeo continuado, sino que «se deseaba destruir la villa, aunque de manera selectiva» lo que se apoya en que algunas áreas no resultaron afectadas como la Casa de Juntas o la zona industrial.


La repercusión internacional que alcanzó este bombardeo, unido a su utilización propagandística, ha hecho que sea una masacre mundialmente conocida y considerada como un icono antibélico, la masacre de Gernika.


En un principio los sublevados atribuyeron la destrucción de la ciudad a los republicanos, como había sucedido en Éibar e Irún, pero pronto se reveló al mundo la realidad de los hechos debido a la presencia en Bilbao de varios periodistas ingleses de importancia como George Steer (The Times). El gobierno de Juan Negrín utilizó el bombardeo como insignia del antifascismo, adaptando Pablo Picasso uno de sus cuadros para la Exposición Internacional de París de 1937.


Esta obra se convertiría en uno de los iconos más sobresalientes de la pintura del siglo XX y del antibelicismo.

La ofensiva había sido preparada con todos los medios y en coordinación de todos ios elementos.

Un centenar de aviones alemanes e italianos esperaban en sus bases de Vitoria, Burgos, Logroño

y Soria; más de la mitad de ellos fueron pronto dispuestos a distancia de sólo 15 kilómetros del

frente. En las fábricas de Vitoria y Burgos fue distribuido un enorme stock de bombas de

fabricación alemana; desde las de 500 kilos hasta la pequeña incendiaria de aluminio que los

alemanes iban a ensayar y perfeccionar sobre nuestro suelo. Y a esta aviación, predominante

alemana, se sumaban las columnas italianas, las banderas africanas, la legiones del Tercio

Extranjero y, finalmente, tropas españolas, requetés navarros para mayor dolor de la Patria. Y

esas fuerzas, que al comienzo fueron de 85.000 hombres porque se calculó opt¡mistamente por

los franquistas que, con los poderosos medios materiales de que disponían, eran suficientes para

entrar en Bilbao en tres semanas, llegaron a sumar 120.000 hombres —cerca del doble del

ejército vasco— cuando al cabo de 80 días de épica resistencia consiguieron entrar en Bilbao en

un avance en profundidad de 600 metros de promedio diario, ya que del frente a la capital vasca


la distancia media era de 49 kilómetros.

Había que destruir el más formidable testimonio contra la mentira de la "cruzada" franquista que

estaban dando los vascos, pueblo religioso y de orden si los hay; había que pagar a Alemania su

ayuda decisiva al precio del mineral de hierro de Bilbao, y así, el 31 de marzo con el feroz

bombardeo de la villa natal del fundador de Montevideo, la vieja Durango, que quedó semianiquilada


Ese día, comenzó la terrible ofensiva en el curso de la cual la aviación lanzó 162.000

bombas con un peso total de 2.842 toneladas sobre los campos vascos que carecían en absoluto

de armas aéreas o antiaéreas para contrarrestar este ataque.


La vieja patria fue desgarrada hasta sus entrañas; ardieron sus bosques, cayeron destrozados sus

blancos caseríos y, el 26 de abril de 1937, hace hoy justamente catorce años, la aviación alemana

reducía Guernica a una inmensa hoguera en que se consumían los cuerpos de muchos de sus

hijos. Muchos otros yacían en los bordes de las carreteras ametrallados por los cazas en una

persecución implacable. La civilización se cubría de luto y Guernica, símbolo hasta entonces de las

libertades vascas, adquiría, con su martirio, significación universal.


Hemos meditado una vez más en este nuevo aniversario en el bárbaro hecho y nuestra

meditación nos ha llevado a la consideración de uno de los aspectos menos estudiados del

franquismo: el de su aterradora vacuidad espiritual. El crimen de Guernica, todo el diluvio de

sangre, dolor y lágrimas que el levantamiento militar ha hecho correr a todo lo largo y lo ancho

del suelo español, ¿por qué y para qué? Y no nos referimos aquí a sus resultados definitivos que

bien a la vista están: miseria espantosa, tuberculosis generalizada, incapacidad e inmoralidad en

todos los organismos de gobierno, prostitución como nunca fue conocida, esterilidad en las

ciencias, en las letras, en las artes... Todo eso, si no justificación, alguna excusa podría tener al

menos en el ensayo práctico de alguna nueva ideología hecho por sus místicos y fervorosos

adeptos. Pero, ¿puede decirnos alguno cuál es la instaurada por el movimiento "salvador"

triunfante? Difícilmente, a lo largo de la historia del mundo, se habrá dado jamás vacuidad

ideológica como la de ese movimiento que, al precio de la matanza de más de un millón de

ciudadanos y de la miseria y desesperación de la inmensa mayoría del resto, no ha servido para

otra cosa que para destruir la República, imposibilitar la Monarquía y perpetuar en los regios

salones de El Pardo al responsable de toda la catástrofe.






HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI



INDICE POR TEMAS



GERNIKA.

HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI



INDICE POR TEMAS



GERNIKA.



  1. En El Décimo Aniversario De La Destrucción De Guernika..

  2. Guernica En El 13." Aniversario

  3. Gernica En El 15." Aniversario.

  4. Gernica En El 15." Aniversario

  5. El martirio de Gernika

  6. El Otro Nieto Del Árbol De Guernica

  7. El Recuerdo De Gernika

  8. El Roble De Colonia.

  9. Un Árbol y un Nombre son nuevo Testimonio de Guernica









EN EL DÉCIMO ANIVERSARIO DE LA DESTRUCCIÓN DE GUERNIKA



Difícilmente nación alguna puede presentar un record semejante al de nuestra patria en la historia

de la libertad. Libertad nacional que sirvió a maravilla para que dentro de ella florecieran, fuertes

y lozanas, todas aquellas libertades que hacen la dignidad del hombre.



Si nos colocamos en los tiempos en que Roma señorea casi todo el orbe conocido imponiendo a

varias de las que luego habrían de ser grandes naciones su lengua y sus instituciones jurídicas,

mirad y ved a nuestro pequeño pueblo libre en sus montañas y valles, y salvando en ellos,

juntamente con su independencia, el tesoro de su idioma y leyes propias. Es como una isla

roqueña que resiste victoriosa los embates del mar de la romanización en que todo aparece

sumergido.



Pasan unos siglos y he aquí que se presentan los bárbaros a recoger la herencia de Roma

moribunda. Sus carros de guerra recorren triunfantes las Galias y se adueñan de la Península.

Pero entre las Galias y España, en su rincón del Pirineo, no más inaccesible que el Guadarrama o

los Vos-gos, los vascos resisten siempre. Y el "Domuit vascones" que se repite como un "leit

motiv" en las crónicas de los reyes visigodos proclama, con su reiteración misma, la

inquebrantable independencia de la nación vasca.



Una nueva raza conquistadora aparece en la escena de la historia. Son los musulmanes que en

una rapidísima campaña hacen botín de toda la monarquía visigoda. Pero sus caballos piafadores,

que desde Gibraltar van recorriendo victoriosos todos los campos de España, han de morder el

freno y retroceder al llegar a las fronteras vascas. Allí los veremos durante siglos sin que apenas

logren poner pie en territorio de nuestra patria.



La marea musulmana va cediendo. En una lucha de siglos, los reyes cristianos van empujando a

su tierra de origen a las huestes africanas dominadoras de España. Al ir creciendo en poder, estos

reyes intentan repetidas veces conquistar nuestra libre tierra; pero sus intentos se estrellan

siempre. Es Ordoño cuyas tropas invasoras son destrozadas en Arrigorria-ga, o Pedro el Cruel que

sufre dos tremendos descalabros en Gordexola y Otxandiano o Enrique IV que ve perecer la flor

de su ejército en los campos de Munguia...



Y así, a través de los siglos, en una impresionante historia de no interrumpida libertad hasta hace

poco más de cien años en que los vascos "jamás vencidos" dejan las armas en los campos de

Bergara engañados por promesas solemnes que se habían de cumplir; promesas de respeto a esa

libertad gloriosa, madre de libertades ejemplarizantes simbolizadas en el Árbol de Gernika.



Si después de esta rapidísima recapitulación histórica concentramos nuestra atención en la guerra

que ensangrienta a nuestra patria a partir del 18 de Julio de 1936, podríamos decir que asistimos

a una lucha en que nuestro suelo se ve amenazado, al mismo tiempo, por todos nuestros

enemigos tradicionales; latinos, germanos y moros los tres enemigos históricos de nuestra raza

concurren esta vez en la lucha que sucesivamente y durante siglos movieron en vano contra

nuestro pueblo. Y esta vez conseguirán lo que jamás habían logrado: abatir la libertad vasca. Y

para que su venganza sea perfecta, para que esa libertad que fue un perenne desafío a su innata

soberbia de conquistadores no renazca más, darán a la vieja Euskal Erria el golpe de gracia

hiriéndola en el centro mismo de su alma; aniquilando a la ciudad que es santa para los vascos

por ser el relicario del símbolo de su libertad. ¿Qué otra explicación puede hallarse a la salvaje

destrucción de una pequeña población carente en absoluto de todo valor militar?

Pero entre lo muy poco que se salva de la destrucción y el incendio que todo lo devora, está el

Árbol venerado. Y él sigue alzándose como un símbolo sobre las ruinas y los escombros,

proclamando, contra la victoria pasajera de las armas, el triunfo eterno de la libertad.

No importa que para vergüenza del mundo, de ese mundo atormentado que no encuentra su

camino, sigan teniendo actualidad dolorosa aquellas palabras que Lloyd George escribiera a

nuestro Presidente Aguirre:' 'Del mismo modo que a Ud. me extraña la manera como las naciones

demócratas del mundo permiten que los dictadores europeos aplasten las libertades de un antiguo

y venerado pueblo sin un gesto o una palabra de protesta".



A pesar de todo esto, nuestra esperanza es cada día más fuerte. "Gernika ganará la guerra" decía

nuestro Presidente. Gernika, —añadimos nosotros— ganará nuestra libertad. Porque su sacrificio

removió hasta el fondo las conciencias de los vascos que aún dormían y porque ese sacrificio ha

hecho conocer entre los hombres dignos del mundo entero la inmaculada justicia de nuestra

causa. Y porque, a pesar de todo, seguimos fervorosamente creyendo en aquello que se ha

escrito; "En este mundo de miserias, de egoísmos y traiciones sólo una cosa hay fuerte: la que es

justa".



Montevideo, 1947.



HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI

GUERNIKA



GUERNICA EN EL 13." ANIVERSARIO



En junio de 1808, Napoleón I hacía reunir en Bayona a la asamblea constituyente que, a su imperial dictado, habría de dar a la monarquía española su primer texto constitucional. La gran novedad que, con respecto a los vascos, esa asamblea ofrecía era la de estar incluidos en su convocatoria, cuando nunca hasta entonces habían asistido a las Cortes del Reino, y el peligro que la misma entrañaba para su libertad no pudo menos de alarmar seriamente a la Junta General vizcaína reunida en Guernica que instaba a su representante en Bayona Juan José María de Yandiola a hacer todo cuanto a su alcanceestuviera por la conservación de defensa de nuestros mal llamados "fueros".

No defraudó Yandiola al pueblo en cuya representación actuaba y en su firme y elocuente defensa de la patria amenazada por la omnipotente voluntad del Capitán del siglo, dijo, entre otras cosas

memorables, éstas que a continuación transcribimos:

"Desde la más remota antigüedad, o más bien desde su primitivo origen ha existido Vizcaya separada del gobierno general de España, con constitución y leyes propias..."



"Había necesidad en España de una constitución, y V. M. I. y R. ha tenido a bien dársela; pero Bizcaya tiene una que ha hecho felices a sus naturales por espacio de varios siglos y sin la cual no podrán existir...



Si por una fatalidad desgraciada, que no es de esperar, quedase ésta suprimida, y comprendida Vizcaya en la Constitución general del Reino, ¿cómo podría, olvidándose de sí misma, de su

independencia y soberanía, reducirse a un Estado casi nulo?..."



En esta memorable ocasión, como en tantas otras que pudieran citarse, la pequeña república vizcaína se alzaba ante los poderes del mundo para proclamar su soberanía milenaria y para recordar que el disfrute de la misma durante muchos siglos había hecho la felicidad de sus naturales. ¿Con qué derecho o en virtud de qué sombra de justicia se podía atentar contra esa libertad que a los vascos hacía felices y a nadie podía dañar? "Pro libértate Patria gens libera sit", esto es, la patria libre para el hombre libre era la gloriosa divisa que los vascos, ya en el siglo XII, podían fieramente tremolar en aquellas edades de feudalismo e intolerancia. Y el nombre ue simboliza todas esas gloriosas libertades que son nuestromejor patrimonio es aquél que todos llevamos, en las entrañas de nuestro corazón: Guernica.

Por eso cuando en octubre de 1936 la comprensión de la República española dio un grande y justiciero paso en la restauración de nuestro orden jurídico conculcado, hacía ya casi un siglo, por las desaforadas ansias niveladoras de la Monarquía, el gobierno vasco que se constituyó acudió de inmediato a Guernica para prestar juramento renovando una tradición secular. Allí, a pocos kilómetros del frente de batalla, nuestro Presidente José Antonio de Aguirre, "humillado ante Dios, en pie sobre la tierra vasca, con el recuerdo de los antepasados", juró bajo el árbol de Guernica cumplir fielmente su mandato, en cuyo ejercicio de derecho sigue y seguirá en el corazón de los vascos hasta que su pueblo, devuelto al uso de su soberanía, decida libre y democráticamente otra cosa.



Sin duda que todos esos títulos, que hacen el nombre de Guernica sagrado para todos los hombres libres, son los que cabalmente concitaron el odio de los totalitarios. Porque no puede darse otro motivo para que una población, que no ofrecía el menor pretexto estratégico para ello, fuera bárbaramente bombardeada y criminalmente destruida como lo fue Guernica.

Se cumple ahora un nuevo aniversario de su destrucción y nuestro recuerdo va una vez más hacia la cuna de nuestras libertades convertida, como ellas, en ruinas humeantes. No hay en esta recordación deseos de avivar ansias de venganza que maldecimos en nuestro corazón antes de que puedan siquiera nacer. Nuestro recuerdo de Guernica es de meditación de nuestra felicidad pasada y nuestra miseria presente. Nuestro recuerdo es de renovación del juramento que nos hemos hecho lodos los vascos honrados de dedicar cuanto somos y cuanto podemos, sin descanso y sin desmayo, sin odio y sin miedo, sobre el suelo de la patria o fuera de ella, para que olvidados estos años de pesadilla, en días queno pueden dejar de venir, renovemos, a la sombra del Roble, nuestra tradición de libertades que es nuestra más gloriosa herencia. En nuestro recuerdo de Guernica, nuestro pensamiento vuela agradecido a pueblos como el uruguayo que sintió y sigue sintiendo fraternalmente nuestra tragedia, y se dirige también a los poderosos de la tierra para preguntarles si creen que puede ser posible seguir hablando de Justicia, Libertad y Democracia, cuando se permite que uno de los pueblos más antiguos y auténticamente libres y demócratas del mundo; uno de los pueblos más tradición almente amantes de la justicia y la paz, siga clavado en la cruz por el único delito de no haber querido sacrificar en el altar de Tartufo.



El Plata, Montevideo, Abril 29 de 1950.





HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI

GUERNIKA



GUERNICA EN EL 15." ANIVERSARIO



El conocido escritor inglés Vernon Bartlett acaba de recorrer España. Y en uno de los artículos que

con esta ocasión ha publicado en el "New Chronicle", Bartlett, que ha visitado Guernica, escribe,

entre otras cosas:



"Y allí, en el mismo corazón de la más vasca de las villas, hay una calle que lleva el nombre del

general Mola, bajo cuyas órdenes, hace quince años, los alemanes llevaron a cabo el más

importante experimento de bombardeo de conjunto, atacando a Guernica, la villa santa de los

vascos y dejándola arrasada casi por completo. En la actualidad es un pueblo pequeño pero

animado, con hermosos edificios en su calle principal, reconstruidos con granito algunos de ellos.

Solamente cuando se penetra en la parte vieja se da uno cuenta de que los borriquillos —por ser

hoy día de mercado— se hallan ramoneando entre las ruinas de los que fueran hogares vascos.

Pero si consigue uno hacer hablar a los naturales del país comprende que sentimiento tan amargo

les inspira el general Franco y su exigencia de que deben considerar a Mola como un héroe

nacional".



Continúa luego escribiendo sobre la corriente de simpatía hacia los ingleses, que pudo comprobar

en todos los vascos con que habló y que lo explica, además de por motivos de antiguo

intercambio comercial y otros, por hondas afinidades políticas, y dice:



"...aquí más que en ningún otro punto de España existe una tradición democrática arraigada en

siglos de historia. Durante muchas centurias, los representantes de los pueblos vizcaínos se

reunían bajo el árbol de Guernica —al igual que los delegados de los cantones suizos— para

decidir cuanto se refiriese a la administración de su pueblo. Y durante siglos también, los reyes de

España juraban respetar los Fueros de Vizcaya que eran, por decirlo así, la Declaración de los

Derechos de los vascos. Además, vizcaínos e ingleses durante siglos han dado una misma

interpretación a las palabras "libertad" y "derechos del hombre"... Pero el edificio del Parlamento

Vasco está vacío. Los Fueros fueron abolidos el año 1876 porque los vascos se hallaban en el

bando que resultó derrotado en las guerras carlistas. La República Española reconoció a los vascos

el derecho a regirse autonómicamente. Pero de ello queda tan sólo el recuerdo, pues la autonomía

fue anulada por el general Franco y sus aliados nazis y fascistas. La guitarra con que el vasco

Iparraguirre, durante su errante exilio, solía cantar al Árbol de Guernica se expone muda a la

admiración de los "visitantes".



Y al alejarse de Guernica, el destacado publicista inglés escribe: "La carretera que desde un poco

más allá de Guernica conduce hasta San Sebastián es, a mi modo de ver, no menos maravillosa

que la de las cercanías de Capetown. Pero atravesando pueblitos pesqueros a la orilla de un hosco

mar, la recorrí entristecido y meditabundo. Pensaba con tristeza hasta qué punto nos habituamos

y nos mostramos insensibles ante crímenes tan horribles como el bombardeo y la destrucción de

una pequeña villa. Y meditaba en torno a la dificultad de hallar una respuesta adecuada al

arrogante, al tirano y al demagogo. En aquellos instantes recordaba lo que me dijo un vasco en

Bilbao: "De cada diez de nosotros, hay nueve que odiamos a Franco".



Al cumplirse hoy un nuevo aniversario del bárbaro bombardeo de Guernica, nos ha parecido bien

ceder la palabra al publicista inglés que recientemente pasara por nuestra tierra y a cuyas

ajustadas expresiones poco es lo que nosotros podríamos agregar.



Sí, es cierto que hoy hace quince años los alemanes hitlerianos, principales forjadores de la

victoria de Franco, bombardearon "experimental-mente" a Guernica, dejándola arrasada casi por

completo. Sí, es cierto que aquél era el santuario de nuestra democracia, más antigua que la

inglesa y la suiza; aquél el símbolo de nuestras milenarias libertades arrasadas por Franco y sus

aliados nazis y fascistas. Es cierto que de cada diez vascos nueve odian a Franco, asesino en

Guernica y sobre toda nuestra tierra, de su sangre y sus "derechos del hombre" magníficamente

consagrados en nuestros Fueros. Cierto que el mundo se habitúa y se muestra insensible ante

crímenes tan horribles como el bombardeo y la destrucción de una villa... Pero aún es más

tristemente cierto que "el arrogante, el tirano", sigue sin hallar la respuesta adecuada de la parte

del munco que se dice campeón de la Democracia y la Libertad y que contempla impasible el

prolongado martirio de uno de los pueblos que más cabalmente hayan encarnado esos ideales

sobre la tierra.



El Plata, Montevideo, Abril 26 de 1952.





HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI

GUERNIKA



GUERNICA EN EL 17." ANIVERSARIO



Se cumple un nuevo aniversario de la destrucción de Gucrníca y su recuerdo vuelve una vez más

a nosotros; recuerdo que nunca perecerá en esta generosa tierra oriental donde plazas y parques

de sus principales ciudades llevan el nombre de la martirizada ciudad santa de los vascos.



A la bárbara acción de las alas germanas al servicio de Franco, innecesaria e inexplicable desde

cualquier punto de vista estratégico o político, sólo se le puede encontrar una motivación lógica en

cierto sentido; porque era natural que hitlerianos y falangistas, a los que e! solo nombre de

libertad repugna, escogieran como blanco de sus furores aquella villa indefensa sin valor

estratégico alguno, pero sagrada para todos los hombres dignos por ser el relicario de las más

antiguas libertades de Europa.



Por eso la destrucción de Guernica fue un síntoma y además un precedente, y en este último

aspecto queremos detenernos en nuestra nota de hoy. Porque el arrasamiento de lo que Guernica

simboliza continúa implacablemente. No es ahora la metralla la que actúa; pero el bárbaro instinto

que hace diecisiete años hizo llover las bombas, ese inferior instinto que se goza en destruir por

destruir y en mancillar por mancillar, continúa su obra bestial sobre toda la tierra de los vascos

secularmente libre mientras que, hasta hace pocos años, el árbol de Guernica pudo ser su cabal

emblema.



Es preciso que el mundo sepa —aunque nada esperamos de los poderosos del mundo— que al

pueblo vasco se le está asesinando en su carne y en su espíritu. Es necesario que las Naciones

Unidas se enteren —aunque nada esperemos de ellas— que su pomposa condenación del delito de

genocidio de un pueblo, de nada sirve, por lo visto, cuando el pueblo con el que se está

pretendiendo acabar ha sido siempre, en los largos siglos de su historia, ejemplo en el disfrute de

las libertades propias y modelo en el respeto a las ajenas.



Siguiendo, un plan diabólico —que ya tiene su precedente en aquel proyecto del cardenal Cisneros

de desterrar de Navarra a su pueblo en masa y repoblarlo con andaluces— se estimula hoy la

inmigración a tierra vasca de pueblos enteros de la estepa castellana o los yermos extremeños,

para ahogar a la primogénita de las nacionalidades de Europa en su misma fuente. Se asfixia la

precaria vida de la primera de nuestras características, el santo idioma de nuestros apellidos, en

el cual —¡aunque parezca mentira!— está prohibido escribir una línea en la prensa que se edita en

tierra vasca. Se persigue hasta el más elemental ejercicio de los derechos humanos, como lo

atestigua ese proceso de Vitoria celebrado hace unos días por lo que se condena a años de cárcel

a honrados y ejemplares ciudadanos —en ninguno de los cuales cabe siquiera el socorrido

pretexto del comunismo— por el terrible delito —tampoco probado— de haber organizado una

huelga justa y pacífica en la cual no se rompió ni un cristal. Pero no hemos de seguir con la

exhibición de los tristes frutos de la africana mentalidad del franquismo.



Nosotros sabemos que la destrucción de Guernica continúa. Sabemos que mucho mal se nos está

haciendo, parte del cual quizá sea irreparable. Pero conocemos también el temple de nuestro

pueblo, sus increíbles reservas de resistencia y recuperación y sabemos también —¡cuánto dolor

se ahorrará el mundo si ellos lo conocieran!— que los desmanes de toda tiranía son vanos a la

larga. Sabemos que la misma enormidad de los ultrajes ha despertado conciencias vascas que

creíamos ya para siempre dormidas y ha sacudido y puesto en pie para la causa de la libertad a

quellas zonas de nuestra tierra que hasta ahora le habían permanecido indiferentes u hostiles.



Sabemos muy bien lo que decimos. Y por eso, en la larga noche de nuestro infortunio, no se

extingue nunca esta débil lucecita que una mañana cualquiera se agigantará hasta convertirse en

sol radiante. Será el día en que el árbol de Guernica dará, otra vez y para siempre, sus frutos de

libertad al pueblo más viejo de Europa, glorioso en sus cicatrices y sublimado en sus torturas.



El Plata, Montevideo, Abril 24 de 1954.





HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI

GUERNIKA



EL MARTIRIO DE GUERNICA



"Arrasaré Vizcaya. Tengo motivos sobrados para ello", nos anunciaba Mola, el organizador de la

gran ofensiva sobre Bilbao en aquellas octavillas que, intimándonos la rendición, llovían de sus

aviones, mucho más pródigos en la lluvia de bombas.



La ofensiva había sido preparada con todos los medios y en coordinación de todos ios elementos.

Un centenar de aviones alemanes e italianos esperaban en sus bases de Vitoria, Burgos, Logroño

y Soria; más de la mitad de ellos fueron pronto dispuestos a distancia de sólo 15 kilómetros del

frente. En las fábricas de Vitoria y Burgos fue distribuido un enorme stock de bombas de

fabricación alemana; desde las de 500 kilos hasta la pequeña incendiaria de aluminio que los

alemanes iban a ensayar y perfeccionar sobre nuestro suelo. Y a esta aviación, predominante

alemana, se sumaban las columnas italianas, las banderas africanas, la legiones del Tercio

Extranjero y, finalmente, tropas españolas, requetés navarros para mayor dolor de la Patria. Y

esas fuerzas, que al comienzo fueron de 85.000 hombres porque se calculó opt¡mistamente por

los franquistas que, con los poderosos medios materiales de que disponían, eran suficientes para

entrar en Bilbao en tres semanas, llegaron a sumar 120.000 hombres —cerca del doble del

ejército vasco— cuando al cabo de 80 días de épica resistencia consiguieron entrar en Bilbao en

un avance en profundidad de 600 metros de promedio diario, ya que del frente a la capital vasca



la distancia media era de 49 kilómetros.

Había que destruir el más formidable testimonio contra la mentira de la "cruzada" franquista que

estaban dando los vascos, pueblo religioso y de orden si los hay; había que pagar a Alemania su

ayuda decisiva al precio del mineral de hierro de Bilbao, y así, el 31 de marzo con el feroz

bombardeo de la villa natal del fundador de Montevideo, la vieja Durango, que quedó semianiquilada



Ese día, comenzó la terrible ofensiva en el curso de la cual la aviación lanzó 162.000

bombas con un peso total de 2.842 toneladas sobre los campos vascos que carecían en absoluto

de armas aéreas o antiaéreas para contrarrestar este ataque.



La vieja patria fue desgarrada hasta sus entrañas; ardieron sus bosques, cayeron destrozados sus

blancos caseríos y, el 26 de abril de 1937, hace hoy justamente catorce años, la aviación alemana

reducía Guernica a una inmensa hoguera en que se consumían los cuerpos de muchos de sus

hijos. Muchos otros yacían en los bordes de las carreteras ametrallados por los cazas en una

persecución implacable. La civilización se cubría de luto y Guernica, símbolo hasta entonces de las

libertades vascas, adquiría, con su martirio, significación universal.



Hemos meditado una vez más en este nuevo aniversario en el bárbaro hecho y nuestra

meditación nos ha llevado a la consideración de uno de los aspectos menos estudiados del

franquismo: el de su aterradora vacuidad espiritual. El crimen de Guernica, todo el diluvio de

sangre, dolor y lágrimas que el levantamiento militar ha hecho correr a todo lo largo y lo ancho

del suelo español, ¿por qué y para qué? Y no nos referimos aquí a sus resultados definitivos que

bien a la vista están: miseria espantosa, tuberculosis generalizada, incapacidad e inmoralidad en

todos los organismos de gobierno, prostitución como nunca fue conocida, esterilidad en las

ciencias, en las letras, en las artes... Todo eso, si no justificación, alguna excusa podría tener al

menos en el ensayo práctico de alguna nueva ideología hecho por sus místicos y fervorosos

adeptos. Pero, ¿puede decirnos alguno cuál es la instaurada por el movimiento "salvador"

triunfante? Difícilmente, a lo largo de la historia del mundo, se habrá dado jamás vacuidad

ideológica como la de ese movimiento que, al precio de la matanza de más de un millón de

ciudadanos y de la miseria y desesperación de la inmensa mayoría del resto, no ha servido para

otra cosa que para destruir la República, imposibilitar la Monarquía y perpetuar en los regios

salones de El Pardo al responsable de toda la catástrofe.

Los trescientos mil vascos que en estos días desafían su poder, en una huelga que es toda una

lección de virilidad, civismo y disciplina, recuerdan una vez más estas cosas a todo el mundo

civilizado que hace catorce años se estremeció ante el crimen de Guernica.



El Plata, Montevideo, Abril 27 de 1951.





HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI

GUERNIKA



EL OTRO NIETO DEL ÁRBOL DE GUERNICA

En nuestro número anterior dimos cuenta de la plantación de un retoño del árbol de Gernica en la

plaza del mismo nombre de Montevideo. Completamos hoy dicha información reproduciendo los

discursos que se pronunciaron en el acto. El doctor Vicente de Amezaga se expresó en los

siguientes términos:



"Si plantar un árbol es siempre un acto de cultura, figuraos cuanto más lo será al tratarse de uno

como el que hoy depositamos en la entraña de esta plaza de Gernika".

Tiene este sencillo acto un doble significado: ha creído, de una parte, el Departamento de

Estudios Vascos de la Universidad de Montevideo que me honro en presidir, que le correspondía

auspiciar este acto, inaugurando sus tareas de este año con el homenaje al árbol que durante

siglos dio al mundo lecciones de libertad; hemos querido significar con ello que no concebimos a

la cultura en su total y verdadero sentido, sino fundada y cimentada en la libertad; que no

comprendemos a la cultura vasca sino recibiendo su savia y su vida de la libertad vasca que mejor

que nada este árbol simboliza.

Y tiene para nosotros esta sencilla ceremonia de hoy otro aspecto, otro significado entrañable: el

de un testimonio más, patente y viviente, de la fraternidad vasco-uruguaya que nos inunda a

todos en sus gratos efluvios al contemplar a la tierra oriental, fecunda y generosa, recibiendo en

su seno ese símbolo de nuestra raza.



¡Orientales! Hace años que los vascos venimos soñando con un día que más pronto o más tarde

ha de ¡legar: el de la liberación de nuestra patria. Y soñamos también que cuando el sol de la

libertad ponga sus brillantes reflejos en las hojas de nuestro roble sagrado, ese día será de gozo

supremo en nuestra vieja tierra. Jamás nuestros valles se habrán mostrado vestidos de un verdor

tan nuevo; jamás eJ riquísimo manto de nuestro policromado paisaje se habrá desplegado en un

derroche tal de matices y tonalidades, caricia y regalo de los ojos. Pienso que el murmurar de

nuestros arroyos nunca habrá sido tan sonoro, argentino y jocundo como entonces y hasta el

ronco rugido de nuestro mar bravio se ha de suavizar aquel día en matices de canción cunera,

como arrullando y meciendo a la libertad que vuelve a nacer...



Pero yo os aseguro, amigos uruguayos, que esa universal exultación de nuestra tierra no podrá ahogar en nosotros ese sentimiento elemental, ese deber primario en todo pecho bien nacido: la gratitud. Sí, aquel día de nuestra alegría será también el del buen recuerdo para los amigos fieles cuya ayuda nos llevó a alcanzarla, los amigos que se ganaron ese nombre abriéndonos sus brazos cuando nosotras, despojados de todo, recorríamos la vía de la Amargura. Y cutre ellos, entre los que primer lugar ocupen, vosotros los del Uruguay, los de todas las horas y lodas las oportunidades.

Permitidme, pues, que cierre estas pobres palabras con estos dos gritos que tantas veces ya han

salido hermanados de mi garganta: ¡Viva el Uruguay!, ¡Gora EuzkadÜ"

El doctor Adolfo Berro pronunció las siguientes palabras:



"El Departamento de Estudios vascos de la Universidad de Montevideo decidió aceptar el

ofrecimiento que su digno y entusiasta colaborador Dr. Miguel Báñales hizo de un roblecillo que

desciende del histórico, tradicional y glorioso árbol de Guernika, para plantarlo aquí, en esta pla/a

mon-tevideana que lleva el nombre ilustre y magnífico del pequeño gran pueblo, sacrificado

cínicamente por la violencia inaudita y vandálica del totalitarismo".



¡Arbolito de recordación insigne, une en fraternal corriente tu savia euskara con los fecundos

jugos de esta tierra uruguaya, amante como tu patria lejana por la distancia, y tan cerca, sin

embargo, de nuestro corazón, de los principios democráticos y de las libertades humanas!

¡Crece lozano, roblecito de Guernika, en esta fértil tierra nuestra, en esta sonriente plaza de

Montevideo, bajo el dorado y fúlgido sol oriental que acariciará tus ramas, hoy leves como tiernas

avecillas, mañana nudosas y recias como manos gigantescas de labriego; crece lozano, roblecito

de Guernika, y lleva en tus ramas lejos, muy lejos, bien cubierto de tus hojas verdeoscuras, para

que a la sombra paternal de tu fronda rumorosa, jueguen los niños montevideanos en fraterna

ronda, y aniden los pajarillos en tu ramaje trémulo, y todos, pájaros y niños, canten a la vida

sana, ahitos de alegría y ebrios de sol!



¡En tu savia se fundirán los jugos substanciosos de la vieja, homérica tierra éuscara, con los de

esta nación joven y libre del Plata inmenso, y levantarás, roblecito de Guernika, tu copa

desafiante y altiva frente al empuje del recio pampero y de la salobre sudestada, símbolo de la

fraternidad de dos pueblos cuyo trabajo se ha fundido en este suelo uruguayo como tu savia

misma, en odio a las servidumbres y a las tiranías y en ansias formidables de libertad!

¡Roblecito de Guernika en tierra charrúa, serás símbolo y ejemplo de la reciedumbre de la raza

indómita, de la honradez proverbial de sus hombres, de su indeclinable amor al trabajo, de su

constancia y su ardimiento a través de milenios de historia, de su habla concisa y suave como la

dulce serenidad de los valles pirenaicos, de su respeto profundo e inconmovible a los derechos

sagrados del hombre!

Roblecillo de Guernika, en tierra uruguaya, hemos de pedirte, con las estrofas de tu himno altivo y

glorioso, que "permanezcas siempre en eterna primavera, cual vieja flor inmaculada, que te

apiades de nuestros corazones y que nos brindes tu divino fruto por la eternidad".



Euzko Deya, Buenos Aires, Mayo 20 de 1948.





HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI

GUERNIKA



EL RECUERDO DE GERNIKA



Hoy, día 26 de abril, se cumple el noveno aniversario de la destrucción, por la aviación alemana,

de la ciudad santa de los vascos.



No nos detendremos en detallar el hecho vandálico ya tan bien conocido. No vamos a especular

sobre su especial significación. Ni siquiera nos pararemos en la condenación del diabólico complot

mediante el cual, por cierto tiempo, los criminales consiguieron que buena parte de la opinión

mundial honrada mirase como culpables a las propias víctimas. Todo esto ha sido más que

suficientemente aclarado. SÍ alguno hay que, a esta fecha, sigue sin rendirse a la evidencia, ese

tal es de la clase de hombres a los que ni los milagros despiertan a la luz de la verdad. Dejémoslo

pues.



Este aniversario nos encuentra en un momento de particular ansiedad para el mundo. La paz ha

nacido enferma. Junto a su cuna, los sempiternos egoísmos, el imperialismo incurable, la

incomprensión y el odio, acechan. El organismo creado para tutelarla corre peligro inminente de

ser convertido en instrumento de semivelados apetitos. Para que la paz subsista, es preciso que la

justicia reine soberana en ese organismo y que lo haga desde el principio y hasta sus últimas

proyecciones. Es la única forma de que se afianze y sea eficaz: sólo así los hombres honrados del

mundo llegaremos a esa fe constructiva que en todos se siente desmayar.



Ante el tribunal de la O.N.U., se ha presentado por estos días una acusación contra el régimen de

Franco. Para nosotros los vascos se trata de que las naciones que aman la paz condenen,

definitivamente, al régimen que llevó a nuestro pueblo, pacífico si alguno, todos los horrores y

crímenes de guerra; se trata de que las naciones que lucharon por la democracia, castiguen al

régimen culpable del crimen cometido en Guernika, símbolo del pueblo democráticamente más

viejo del mundo; se trata de que los pueblos que combatieron contra Hitler y Mussolini no

permitan subsistir a esc régimen que sólo por Hitler y Mussolini pudo nacer y que es su legítimo

heredero y continuador de sus huellas; se trata de que el régimen simbolizado en Franco sea

borrado de la faz de la tierra; no sólo por lo que suponga de peligro; no, únicamente, por el mal

que puede y está presto a hacerse, sino principal y fundamentalmente por el que hizo; por sus

crímenes en cuya lista interminable destaca con sangrientas letras el nombre de Guemica.



Sabemos que no hacemos sino enunciar argumentos bien repetidos en favor de nuestra causa;

creemos conocer también algunos de los que están impidiendo su rápida y justa resolución. Lo

que no comprendemos es como puede llegarse a la suma candidez o de hipocresía necesarias

para invocar el principio de la no intervención en favor de un régimen que todos saben que a la

intervención alemana e italiana debe su existencia; lo que no podemos entender es que, por

miedo al comunismo —es minoría en nuestra patria y el último partido numéricamente en el

Estado español—, se siga manteniendo a un régimen, principalmente determinante del

crecimiento del comunismo español, y el único que, a pocos años que las cosas sigan por este

cauce, puede llevar como natural consecuencia al sangriento triunfo en la península de las

doctrinas de Lenin. Tanto más dura el franquismo, tanto más las posibilidades de triunfo del

comunismo se acrecen-tan. Esta es la pura y limpia verdad que ningún político responsable puede

desconocer.



Está ahora de moda decir que la democracia y la paz son paralelas e indivisibles. Así es, en efecto.

Pero hace mucho tiempo; desde todos los tiempos, han sabido los hombres honrados que la

justicia es esencialmente indivisible también. Que es tal su naturaleza que cuando a ella en el más

mínimo de sus miembros se la hiere, todo su cuerpo queda vulnerado. Nosotros los vascos hemos

sabido y practicado siempre esta verdad. Representantes de una nación pequeña, pero tan grande

como la que más en democracia, honestidad y sentido humano, alzamos hoy el recuerdo del

martirio de Guernica nuestra voz que clama justicia y libertad. Las pedimos para nuestra patria. Y

para todas las patrias del mundo que jamás podrán descansar en la paz mientras que la justicia

por la que claman crímenes como el de Guernica sea satisfecha.



Euzko Deya, Buenos Aires, Marzo 30 de 1944. El Plata, Montevideo, Abril 26 de 1944.





HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI

GUERNIKA



EL ROBLE DE COLONIA



"Al verme a mí, árbol pequeño y humilde, alzarme solitario en el centro de esta plaza, aquí en el

corazón de la antigua y noble ciudad de Colonia, han de ser, sin duda, muchos los que entre

sorprendidos y curiosos me pregunten: ¿quién eres tú?"



"Y yo, árbol pequeño y humilde, les debo contar mi historia: historia que no sabe de guerras y

conquistas; historia que desconoce esclavitud y tiranía; historia que aborrece deslealtad y

traición; historia en la que no caben falsas grandezas y caducos oropeles; historia de un pueblo

que fue siempre pueblo; historia forjada etl siglos de amplia, generosa y ruda libertad"

"Al otro lado de los mares, allá entre las verdes montañas de la vieja Euzkadi hay, en Bizkaya, un

roble viejo, fuerte y noble, como ella y como su ley".



"Es un roble a cuya sombra los varones de la libérrima Bizkaya se reunían desde inmemoriales

tiempos: antes que la villa de Gernika que, más tarde, le dio nombre se fundara, él exitía ya".

"El existía mucho antes de que tantas orgullosas ciudades de la vieja Europa se fundaran. Antes

de que se edificaran sus Cortes y Parlamentos. Y, siglos antes de que la Revolución francesa

lanzara su grito de generosa rebeldía; anticipándose en centurias a la libre Inglaterra que iba a

admirar al mundo con sus constituciones democráticas y a la férrea independencia de los cantones

suizos, este roble daba sombra a los rudos vascos que bajo él se reunían generación tras

generación en aquellas Cortes soberanas que eran un himno perenne entonado a la independencia

de la patria y a la dignidad del hombre".



"El fue signo de libertades, palacio de la Justicia y templo de la más antigua democracia europea.

Cuando en el viejo Continente los pueblos yacían en degradante vasallaje, el pueblo vasco —todo

el pueblo— se reunía al pie de este árbol para darse sus leyes soberanas, por eso fue saludado

con respeto, lo mismo desde la serenidad del Capitolio de Washington, que desde el seno de

aquella Convención francesa que se agitaba borrascosa".



"Y cuando, pocos años después, los ejércitos de esa Convención al mando de Moncey entraban en

Gernika, la tropa formada rendía al árbol sus armas vencedoras".

"La tiranía, naturalmente, lo aborreció. Y cuando las fuerzas del mal comenzaron su criminal

desborde en Europa, un diluvio de bombas y metralla redujo a cenizas la ciudad santa de los

vascos".



"Pero una mano divina salvó de la destrucción a aquel roble. Y, entre las ruinas de su ciudad

amada, él sigue viviendo, signo de libertad y testigo de la más tremenda de las injusticias".

"Yo soy un hijo de ese roble. Hace ya muchos años que un cantor errabundo de las libertades

vascas que moró muchos años en estas tierras había entonado aquella estrofa generosa:

"Ernán da zabalzazumunduan frutua". (Da y propaga por el mundo tu fruto de libertad).

"Yo soy uno de esos frutos. Por eso me han escogido para que habite en esta tierra; en esta tierra

donde tanta savia vasca ha fructificado; en esta tierra que es, ante todo, tierra de libertad".

"Por eso mis raíces se hunden en ella con una especial delectación; ¡encuentran siempre tan ricos

jugos!; por eso mis ramas se lanzan cada día con más ímpetu a los cielos; las auras que las

acarician y los vientos que las sacuden son siempre auras y vientos de libertad".



"Renuevo vasco en tierra uruguaya, yo quisiera que vierais en mí esa identificación, que siempre

supo ser perfecta, del tronco vasco con la tierra oriental. Aqui donde los hijos de vascos no

podrían ser contados con todas las hojas de todas mis ramas, yo he sido colocado como un

símbolo de aquello que, después de la sangre, une más a los uruguayos y a los vascos: el culto a

la libertad".

"Esta es mi historia. Historia modesta, pero limpia, vieja, recia y noble de este árbol pequeño y

humilde que veis alzarse solitario en el centro de esta plaza, aquí en el corazón de la noble y

antigua ciudad de Colonia del Sacramento".



Colonia, Uruguay, Setiembre 10 de 1944





HEMEROGRAFIA – AUTOR VICENTE AMEZAGA ARESTI

GUERNIKA



UN ÁRBOL Y UN NOMBRE SON NUEVO TESTIMONIO DE GUERNICA



"Pocas cosas más tristes, señores, entre los espectáculos de la naturaleza que el de la

contemplación de un árbol que muere. Más, mucho más triste, más encogedor del ánimo que esos

paisajes desérticos, que esos panoramas polares en los que pareciera que la vida nunca existió o

que por ventura se hubiere, hace siglos, para siempre extinguido, son para mí esos otros

jalonados por árboles cuyas raíces secas, cuyos troncos retorcidos, cuyas ramas desnudas, están

señalando el tremendo momento en que el supremo poder de fecundación de la naturaleza ha

dejado de ser.



Pero si es triste y desolador el espectáculo del árbol que muere, nada por contra, tan alegre, tan

tonificante, tan promisor como la contemplación de los árboles que nacen; de los árboles que con

ocasión de esta hermosa fiesta vemos hoy surgir a la vida.

Parece que se alzaran como una promesa de vida larga y fecunda; parece que se levantaran

ofreciendo tantas esperanzas risueñas como sus hojas de un verde simbólico; parece como que

sus ramas jóvenes fuesen capaces de cobijar todos los mejores auspicios para la tierra en que

nacen y para el hombre que les ayudó en su desarrollo; parece como si asistiéramos al nacimiento

de seres humanos; parece que, como en el nacimiento de éstos, nos brotaran también a nosotros

en el pecho las raíces de una honda alegría que no de otra cosa procede sino de una como

comunicación de vida, de una como participación en una perpetua renovación de nuestro existir.

Por todo esto, es hermosa esta Fiesta del Árbol que hoy estamos celebrando. Lo es hermosa para

todos los corazones; pero, lo es, sobre todo, para los de los vascos y descendientes de vascos de

este Departamento de Colonia para quienes tiene esta fiesta una honda y especialísima

significación.



Habéis plantado hoy aquí un retoño del árbol de Gucrnika. De aquel árbol que daba cobijo a la

libertad y a la democracia y al sentido de dignidad humana de los vascos, ya en aquellos siglos en

que la esclavitud, el vasallaje y el menosprecio de la persona humana en sus masas populares,

eran la triste herencia de Europa y del mundo.

He ahí al nieto de aquel roble cantado en recias estrofas por Tirso de Molina; he ahí, el vastago de

aquel roble a quien el poeta inglés Wordworth consagrara un célebre soneto; he ahí al árbol

saludado desde la tribuna de la Convención francesa por Tallien; el mismo a quien, poco después,

las armas triunfadoras de esa misma Convención, a su paso por Gernika, habían de presentarse

reverentes; el mismo cuya efigie, emblema de la más antigua libertad, adorna el Capitolio de

Washington.



Colocado aquí en tierra uruguaya, él es eí símbolo más perfecto de la feliz comunión de la savia

vasca con la tierra oriental. Colocado aquí, él ha de ser, vascos y descendientes de vascos, él ha

de ser para vosotros un perpetuo recordatorio de vuestro origen y de los deberes que ese origen

os impone.



Como el árbol debéis lo mejor de vuestros frutos a la tierra que os sustenta: no se los regateéis;

sed siempre —no hace falta que yo os lo encarezca— sed siempre los mejores entre los mejores

de los uruguayos. Pero como el árbol también, no olvidéis nunca la modalidad de vuestros suelo

de origen: que el sello vasco simbolizado en ese roble os distinga siempre.



Vascos y descendientes de vascos del Departamento de Colonia: por primera vez desde que hay

memoria de los hombres ese roble ha dejado de dar en su tierra frutos de libertad. Y las fuerzas

del mal desencadenadas un día sobre Europa redujeron a cenizas la ciudad santa de los vascos

intentando arrancar para siempre las raíces de la libertad allá en su tierra más propicia. Pero su

intento fue vano. Los vascos no renuncian ni renunciarán jamás a su derecho; derecho santificado

por los siglos. Y en tierra vasca y fuera de aquella tierra, en Europa y en América, desde la gran

república del Norte hasta la más pequeña de las del Sur, resuena en los pechos de los vascos el

grito de restauración. Es empresa santa a la que —sean cuales fueren sus opiniones— no puede

oponerse ningún pecho digno y porque es empresa a la que todos los vascos dignos están

llamados, yo estoy seguro, plenamente seguro, de que formaréis en ella, en lugar de preferencia,

vosotros los vascos y descendientes de vascos el Departamento de Colonia.



Euzko Deya, Buenos Aires, Setiembre 20 de 1944. Discurso en Colonia, Uruguay.





Pelicula documental sobre Gernika



Fuente: Filmoteca Vasca,



http://www.filmotecavasca.com/es/guernika

















Compilacion Edicion y Publicacion

Xabier Iñaki Amezaga Iribarren


Editorial Xamezaga

La Memoria de los Vascos en Venezuela

www.scribd.com/xabieramezaga

xabieramezaga@gmail.com

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Catalogo de Obras en Orden Alfabetico


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Catalogo de Obras en Orden Cronologico

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